Fiesta de Mayo 2017
Sábado 6 de Mayo
● 10:00 h . ROMERÍA A LORETO en el autobús que saldrá de la Plaza Mayor
● 11:00 h . MISA en la Ermita de Loreto y a la salida ALMUERZO DE HERMANDAD
● 21:00 h . CENA-PICOTEO organizada por la Asociación de Amas de Casa de Fañanás
● 23:00 a 02:00 h . SESIÓN DE BAILE con el Dúo Iceberg
● 02:00 a 04:00 h . DISCOMÓVIL ofrecida por la comisión de fiestas
Domingo 7 de Mayo
● 13:00 h . MISA en la Ermita de Bureta y a la salida VERMÚ en el Bar
● 17:00 a 19:00 h . PARQUE INFANTIL en la Plaza Mayor
● 20:00 h . CHOCOLATADA organizada por la Asociación de Amas de Casa de Fañanás
Al igual que ocurre con otras festividades populares, las fiestas del mes de Mayo ya eran celebradas en épocas precristianas por fenicios, celtas, griegos y romanos. Los celtas celebraban la fiesta de Beltayne (Beltuin) en honor al dios Belenos y a la Madre Suprema o Señora del Bosque, la cual tenía lugar durante la noche del 31 de Abril al 1 de Mayo como agradecimiento a los dioses familiares por proteger los fuegos del hogar y como augurio de la primavera. Mayo era en el mundo celta un mes de libertad sexual, en el que la juventud formaba parejas de prueba que duraban un máximo de un año y un día, momento en el que debían decidir si continuaban unidos permanentemente o no. Los fenicios celebraban la fiesta Mayumea en honor a Maia, la diosa de la primavera a la que Mayo debe su nombre y que se asociaba con la Madre Naturaleza, motivo de que sea conocido también como el mes de las madres. La Μaía griega, muy tímida y hermosa, era la mayor de siete hermanas, las Pléyades, e hija de Pléyone y de Atlas, el gigante condenado a sostener el mundo sobre sus espaldas.
Roma asimiló estas tradiciones dedicando el 1 de Mayo a su propia diosa Maya, asociada con la fertilidad, la maternidad y la llegada de la primavera, en cuyo honor tenía lugar una ceremonia de la que poco se sabe, pues los ritos eran secretos, y en la que sólo podían participar mujeres, estando estrictamente prohibida la presencia de cualquier hombre e incluso de animales machos. También honraban a Cybele (Cibeles), diosa de la naturaleza y de la fertilidad, y a la diosa Flora, a la que veían como la reina del cielo y la madre naturaleza floreciente, convirtiendo a Mayo en el mes de las flores.
En Hispania se celebraba la primavera honrando a Bona Dea, la Buena Diosa, nombrada también como Maya, Maia o Fauna, la diosa romana de la fertilidad, la castidad y la salud. Más tarde las fiestas de Mayo fueron cristianizadas, pasando a celebrarse en honor a la Virgen María, la Virgen de Mayo, a la que se ofrecían flores y frutos.
En algunos lugares todavía se celebran a principios de mes las Fiestas de los Mayos o Fiestas Mayales, como recuerdo de antiguos rituales totémicos a la divinidad primaveral, las cuales giran en torno a la figura del "mayo", representación del roble sagrado y manifestación del atributo sexual masculino así como de la fertilidad de la tierra. La maya, o mayo, es un tronco de chopo descortezado que se alza en una plaza de la localidad a la que acuden mozos y mozas para bailar y festejar. Los mozos compiten en trepar por él hasta recoger un testigo que es colocado en su extremo, mientras las mozas les animan bailando y cantando. En otros lugares se ronda a las mozas entonando unos cantos llamados también mayos, quedando obligada la moza rondada o maya a invitar al mozo a una buena merienda. En Francia la Fiesta de los Mayos se vinculaba a la Reina de Mayo o Reina Maya, una muchacha virgen que representaba la pureza de la joven primavera, a la que se agasajaba durante toda la festividad en un trono de flores, ramas y hojas, mientras sus damas de honor pedían a las gentes para su dote. En Inglaterra las muchachas solteras salían en procesión antes del alba, portando ramas floridas y bailando las Danzas de Mayo al son de la gaita, dirigiéndose después al Bosque Sagrado para rendir culto a la Vara de Mayo (Maypole) y a su esposa Lady Flora, que estaban asistidos por su corte de hadas, niñas y leprechauds. También están vinculados a este mes los llamados Juegos Florales, concursos de poesía en los que la espontaneidad de los versos es requisito imprescindible para "enmayar" al auditorio.
En Fañanás también se levantaba antiguamente un mayo, el cual tras ser elegido por los mozos de entre los chopos que bordeaban el río, era descortezado y levantado el 1 de Mayo en la Plaza Mayor, donde se hacían competiciones para treparlo.
La antigua Romería a Loreto
Aunque actualmente se hace la romería en la comodidad de un autobús, antaño era muy distinta en todos los aspectos, como recuerda Teodoro Sancho Lera en una de sus múltiples Cartas al Director publicadas en el Diario del Alto Aragón:
". . . nunca se ha faltado a la romería de "Loreto". Había que madrugar para marchar con la alforja, la bota de vino, la chulla y el pan. Yo recuerdo como de chaval acompañaba a mi padre con la bandera viéndola bandolear con los cuatro cordones por varios lados para que no se pudiera estropear. La bandera más alta era la de nuestro lugar que era Fañanás. Si mal no recuerdo, entrando en Loreto cantando el 'Ora pronobis' y al terminar la misa, lo primero era almorzar . . ." ". . . Al volver de Loreto entraban en la Ermita de Salas a echar el trago y marchar con la bandera en alto hacia Fañanás. Al llegar a la cuesta de Moreu, ya veían desde el campamento la bandera y echaban las campanas a bando . . .".
Los participantes se concentraban en un paraje conocido por aquel entonces como "as nogueras", desde donde partía la romería a las seis de la mañana, haciéndose todo el camino a pie, a excepción del cura López que lo hacía en tartana.
Su paso por Alcalá del Obispo llegó a ser un tanto peculiar, pues antiguamente no existían muchas carreteras y caminos actuales, y el recorrido que debía hacer pasaba obligatoriamente por dicha población, pero en una ocasión les fue negado el paso, por lo que tras dar la vuelta y volver a Fañanás, la romería partió nuevamente, en esta ocasión encabezada por cuatro o cinco hombres armados con trabucos. Los romeros continuaron algunos años atravesando Alcalá del Obispo con dicha protección, la cual retornaba a Fañanás una vez superada la población.
La bandera que se llevaba a Loreto contaba con cuatro largos cordones, que sujetos por los acompañantes permitían liberar al portador de la gran fuerza con que en ocasiones llegaba a azotarla el viento. Era de color rojo, con flecos trabajados en hilo de oro que sumaban un total de 8 onzas, unos 227 gramos de oro que se pagaron a 80 pesetas la onza, todo un dineral. Debido a su gran altura, la bandera dejó de salir cuando llegó la corriente eléctrica, ya que los cables tendidos por calles y caminos hacían que portarla se convirtiera en un trabajo muy penoso, pues debían hacerse continuas y cuidadosas maniobras para sortearlos.
Después se llevaba a Loreto un estandarte de tela blanca con dos cordones, mucho más manejable y menos pesado que la bandera, aunque también gozaba de una buena altura, pues estando apoyado en el suelo, su parte más alta llegaba hasta la cornisa existente bajo la parte izquierda del coro. A diferencia del actual estandarte, que lleva en el centro la imagen de la Virgen de Bureta, aquel mostraba las imágenes de la Virgen del Rosario y de la Dolorosa. Algunas de las procesiones que se hacían a lo largo del año en Fañanás, iban encabezadas por una enorme y pesada cruz de madera, la cual nunca salía sin la compañía del citado estandarte. Cada año, tres campaneros se encargaban de bandear cuando la cruz salía del pueblo, y también durante las fiestas, los vísperas de Bureta, el día de Corpus Christi y el segundo día de Navidad.
Tras la Guerra Civil, los romeros que volvían de Loreto eran esperados en la "faja de Cortillas", a la entrada del pueblo, desde donde continuaban camino hasta la Ermita de Bureta. Una vez de vuelta en la Plaza Mayor, la romería continuaba en procesión hasta finalizar en la iglesia parroquial.